lunes, 25 de mayo de 2020

Cuando eramos mayores - Anne Tyler

Anne Tyler es un reconocida escritora estadounidenses. Es querida tanto por el público como por el sector profesional de la literatura ganando incluso el Pulitzer. Por mis manos han pasado algunos de sus libros y cuando me tope con este título me llamó la atención. Así de primeras parece un tanto incongruente o más bien una frase difícil de utilizar en la vida real. 

Rebeca tiene unos cincuenta años además de una hija, tres hijastras, varios nietos y yernos, un cuñado y un tío de casi cien años. Su marido murió cuando solo llevaban seis años casados y desde entonces ella, además de cuidar y velar por el bienestar de toda su familia regenta un negocio que heredó de su familia política. 

Bueno, en realidad, ahora  sus hijas son mayores y con el hueco que ha dejado todo lo que conlleva cuidar de cuatro niñas pequeñas sola ya atendiendo un negocio, comienza a replantearse su vida. Le viene a la cabeza todo aquello que abandonó para casarse repentinamente con Joe, el que fue su marido. El novio que tenía de toda la vida, su carrera universitaria, la ciudad en la que vivía con sus padres, sus amigos y conocidos, etc... Y con ello también comienza a preguntarse qué hubiera pasado si nunca se hubiese atrevido a seguir ese instinto que la hizo marcharse.

Este es el planteamiento general de la novela. Una mujer de mediana edad que no sabe si años atrás eligió bien o se equivocó. Creo que a todos nos ha pasado algo parecido a esto alguna vez. Nos preguntamos a menudo qué hubiese sucedido si en vez de esto hubiésemos elegido aquello, si en vez de un Si hubiesemos dicho un no, etc... Y es algo que suele ocurrir cuando erramos en algo, cuando sentimos que no todo está bien o simplemente por curiosidad. Rebeca piensa que quizás no sea del todo tarde para intentar recuperar esa vida que dejó atrás... El resultado...

Voy a comenzar por el principio. Y es que he disfruté tremendamente el comienzo de esta novela. Tyler abre la narración con una reunión familiar en la que te llevas una serie de impresión de cada uno de sus perosnajes. En la novela solo os he hablado de Rebeca, pero también conoceremos a sus tres hijastras, que fueron abandonas por su madre aunque nunca llegaron a admitir que Rebeca la había sustituido e incluso mejorado, los maridos de estas y sus hijos, su hija biológica y su manía de abandonar maridos o Poppy en nonagenario tío de Beca que en realidad no es su familia pero vive con ella. Todos estos personajes me han parecido maravillosos, perfectamente dibujados y entre los que surjen conflictos muy reales que me tenían en todo momento enganchada a la novela. 

Y así, en un suspiro, con los vaivenes emocionales de Rebeca, mientras descubrimos su pasado, con esas nuevas cosas que intenta, con esas reuniones familiares nos introduce en un universo de relaciones muy interesante. Como digo, la primera mitad de la novela, creía que esta iba para un diez. Sin embargo un poco después de traspasar el ecuador sentí que algo comenzaba a fallar. Habían aparecido nuevos personajes, nuevas situaciones y la novela sufre un bajón considerable. Un cuarto de ella se me hizo un poco cuesta arriba y aunque remonta al final ya algo se ha estropeado definitvamente. 

No se exactamente que es, quizás un lentísimo avance de la historia, situaciones que se alargan demasiado y innecesariamente, o que ya sus diversas subtramas perdían fuelle... En todo caso la manera de narrar de Tyler es exquisita. Con una gran elegancia, con una gran pulcritud a la hora de plasmar las emociones de sus personajes, un gran tino a la hora de crear algunos de los que podría haber prescindido pero que en cambio acabas cogiendo cariño. Y a todo ello hay que sumarle un cierto sentido del humor que no es que reste dramatismo o intensidad (tampoco es una obra muy dramática pero si muy emocional) pero que al mismo tiempo aporta frescura y cierta ligereza. Esa sonrisa que viene desde dentro. 

Por todo ello y aunque terminé la novela con una sensación cercana a la decepción por no haber cumplido con lo mismo que encontré al principio, recomiendo su lectura. Sobre todo para aquellas personas a las que les gusta leer sobre emociones humanas, sobre las relaciones familiares y sobre lo que uno espera de la vida. 


lunes, 18 de mayo de 2020

Las mujeres de Winchester - Tracy Chevalier


Tracy Chevalier es una autora que podéis encontrar frecuentemente en este blog porque disfruto ampliamente con ella. Sus libros tienen un estilo muy característico contando con unos elementos fijos y otros que van cambiando. Por ello, como digo, sus novelas tienen por decirlo de alguna manera un corte similar. Son lecturas más bien tranquillas, sin mucho ritmo, con una ambientación maravillosa y fiel a la realidad, unas protagonistas que reivindican el feminismo y un tema concreto alrededor del cual gira la trama.

 En este caso esa parte histórica de la novela aborda el tema de las mujeres que bordaban cojines y reclinatorios para la catedral de Winchester, que por lo visto se siguen utilizando a día de hoy. Quizás no sea el tema que a mí más me llame la atención o más interés me genere pero os puedo asegurar que he disfrutado de esta novela. Y además he aprendido una parte de la historia que no conocía.

 La novela arranca en algún momento del año 1932 en un pueblo del sur de Inglaterra llamado Winchester.  Violet Speedweell tiene treinta y ochos años y ya se puede asegurar que es una solterona. El único novio que ha tenido murió en la I Guerra Mundial en donde perdió también a uno de sus hermanos. Su madre es una viuda malhumorada, amargada y quejicosa con la que no se puede vivir por lo que ella ha abandonado el hogar donde ha crecido en Southamtpon y se ha trasladado a Winchester. Allí trabaja como mecanógrafa en una oficina de seguros y vive en una pensión de una forma tan modesta que apenas puede mantenerse.

 Su vida no tiene muchas alegrías hasta que en la catedral de Winchester se encuentra con un grupo de bordadoras que realizan cojines y reclinatorios. Bajo la supervisión de Louisa Pesel (un personaje histórico real) aprenderá esta labor. Poco a poco irá llenado su vida de cosas descubriendo que el matrimonio no lo es todo en la vida.

 Tras la I Guerra Mundial el número de hombres que habían fallecido en el frente fue tan notable que muchas mujeres no tuvieron opción para casarse. Y esto en los años treinta representaba un problema para muchas. La independencia como tal, era casi imposible. Los empleos a los que tenían acceso eran muy limitados con un sueldo insuficiente para vivir e impensables para los hombres. Habitualmente las mujeres los abandonaban cuando se casaban para cuidar la casa y el marido. Las que no “pillaban” marido solían cuidar de los progenitores. Es la situación de Violet y la forma en que Chevalier realiza una renuncia feminista.

 Violet quiere ser independiente. Simplemente. No es que haya renunciado al amor (u otro tipo de relaciones con los hombres) y no está cerrada a encontrarlo pero tampoco cree que es algo necesario para sentirse desarrolla como mujer. Es un personaje muy bien construido y con el que el que yo como lectora me he sentido cómoda. Me he puesto en su lugar y la he comprendido. NO es que resulte un personaje arrebatador si no que es un perfil muy realista y muy humano.

 Las mujeres de Winchester es una novela como anticipaba que tiene un argumento sencillo, que proporciona una lectura tranquila (no hay mucha acción ni muchos diálogos) y que creo que es más indicado para aquellos lectores que disfruten del estilo tan depurado, elegante y pulcro de la autora, de las bonitas descripciones y detalles de la narración y del trasfondo histórico.

 En definitiva, Las mujeres de Winchester no es la novela que más me ha gustado de la autora por, ya os decía, ese tema de los bordados que personalmente no me llama tanto la atención como otros que ha tocado. Lo innegable es que si he disfrutado de su lectura, su narración y ese personaje que busca la felicidad.

lunes, 11 de mayo de 2020

La familia y otros líos - Marian Keyes

La familia y otros líos es el último título de la escritoria Marian Keyes. Para quienes pasen habitualmente por aquí ya sabrán que es una de mis autoras favoritas. Desde que hace unos nueve años me encontré casualmente con uno de sus libros, he ido leyendo tanto los que tenía atrasados como los nuevos que va sacando. 

No voy a decir que todos sus libros son iguales. No es cierto. Ni siquiera porque tengan la misma calidad. Pocos de ellos, creo que ninguno me ha defraudado pero creo que hay una razón muy poderosa. Y es que ha ido evolucionando mucho como escritora y muchos de sus seguidores no se han dado cuenta. Pero claro comenzó allá por 1995 con la saga de los Walsh y estamos en 2020. Marian Keyes ha cambiado en algunos aspectos, es obvio, e imagino que esa madurez llega tanto como persona como escritora. 

Sus novelas del principio quizás eran poco más frívolas pero yo siempre he visto en ella una escritora injustamente etiquetada en el chick lit (la comedia llena de tópicos, de mujeres desesperadas por encontrar el amor, por perder unos kilos de más y por mantenerse derechas sobre sus tacones). Muchas de sus novelas tocan temas tan delicados como la violencia, los abusos, las drogas, la pérdida de seres queridos, la soledad, la enfermedad, etc...

El título de esta novela ya lo dice todo. Todo gira alrededor de una familia. Tenemos a los tres hermanos Casey: John, Ed y Liam, sus esposas Jessie, Cara y Nell y los hijos de las dos primeras. El libro arranca con una escena que es toda una declaración de intenciones. La familia al completo está disfrutando de una agradable cena cuando una de las tres mujeres en un inintencionado arranque de sinceridad comienza a decir ciertas verdades que si no fuera por el fuerte golpe que se ha dado en la cabeza nunca se hubiese atrevido a sacar a la luz ¿O si? Porque esta familia está acostumbrada a pasar mucho tiempo juntos, a todo tipo de celebraciones y obligadas vacaciones. El roce hace el cariño pero también crea irritaciones.

Todo esto es gracias a Jessie, una mujer acostumbrada a ser la anfitriona, a dirigir y que nadie la contradiga. Está casada en segundas nupcias (lo cual les ha dado muchos problemas) con Johnny y ambos regentan una empresa dedicada a la comida. Ed y Cara son la siguiente pareja. Ella tiene problemas de autoestima y él hace como que no se da mucha cuenta así van tirando como si no pasara nada. Y por último los tortolitos, Liam y Nell, que solo llevan un año casados y que parecen aun disfrutar de la luna de miel. 

No os voy a hablar ni individualizar más a cada personaje porque sería muy largo de contar y creo que tampoco tiene mucho sentido. Sin embargo si os voy a explicar de qué va novela. Y no es más que los tejemanejes, las relaciones y los secretillos que se guardan entre los distintos miembros del clan familiar. Lo que no se dicen por miedo a las represalias, los secretos que guardan por pudor, las obligaciones familiares a las que todos nos vemos sometidos o las extrañas circunstancias en las que nos vemos encorsetados en demasiadas ocasiones, etc... Todo lo que hacemos para que exista la tan deseada armonía y paz familiar. Obviamente y salvando que no deja de ser una novela, creo que refleja muy bien lo que podría ser la realidad. 

Si conocéis a la autora, ya sabéis lo que vais a encontrar. No sorprende en estilo, la forma en que caracteriza sus personajes (con unos encajas mejor que con otros, tienen sus diferentes caras pero una personalidad bien arraigada en cada uno de llos), en decir las cosas sin tapujos y con su sentido del humor habitual (lo cual no le resta a mi gusto nada de importancia a los temas que trata) y con ese desparpajo habitual que la caracteriza. Se que nunca va a ganar un Nobel pero también se que me encanta. Me gusta muchísimo la forma en que refleja cosas cotidianas de la vida o algunas más inusuales. 

En esta novela pasamos de los problemas laborales, la rutina en las relaciones de pareja, los sentimientos que van cambiando, la economía disparatada a temas como la bulimia, la insatisfacción personal y otras tantas cosas que universales a todos los seres humanos. Si tuviera que ponerle una pega es que en ciertos momentos alarga escenas innecesariamente. 

En defintiva, leer a Marian Keyes para mi es una apuesta segura. Y en esta ocasión no ha sido diferente. Una novela que he disfrutado muchísimo, narrada con su sensibilidad habitual sobre los temas más delicados y ese sentido del humor tan habitual en ella.