jueves, 12 de julio de 2018

Antología poética - Sylvia Plath


Título: Antología poética
Autora: Sylvia Plath
Publicación: Navona, febrero de 2018
Páginas: 173

Sylvia Plath (1932-1963) nació en Boston, Massachusetts, y estudió en el Smith College. En 1955 fue a la Universidad de Cambridge con una beca Fullbright, donde conoció a Ted Hughes, con quien después se casó. En vida publicó un libro de poemas, El coloso (1960), y una novela, La campana de cristal (1963).

Cuando su título más conocido, Ariel, fue publicada póstumamente, A. Álvarez escribió en el Observer:

“Si bien los poemas son vengativos, desesperanzados y destructivos, también son tiernos, abiertos, inusualmente inteligentes, sarcásticos, firmes... Son obras de gran pureza artística y, a pesar de todo su nihilismo, de gran generosidad... El libro es un gran acontecimiento literario”.

Esta selección, llevada a cabo por Ted Hughes de entre la obra completa, muestra que Sylvia Plath era sin duda una poeta principal del siglo XX.

Mis impresiones

A Sylvia Plath la conocí con la única novela que ha escrito, La campana de cristal. Ahora y gracias a que la editorial Navona ha reeditado una colección de poemas de esta autora he tenido la oportunidad de acercarme a ella de otra manera. La novela fue una obra descorazonadora y durísima de carácter semiautográfico al igual que estos poemas.

La edición es de lujo, dentro de su colección Ineludibles, bilingüe, traducida por Raquel Lanseros que nos expresa en una nota la dificultad del trabajo. Nos presenta una selección de Ted Hughes, poeta y marido de la autora, que hizo poco tiempo después de que esta se suicidara basándose en su orden de creación y no en el de publicación (desde 1956 hasta 1963), algo que ofrece la oportunidad de ver la evolución de Plath. Actualmente, y a pesar de haber publicado un solo libro en vida, es una de las autoras más reconocidas por su fuerte personalidad que se refleja en sus obras.

Personalmente hablar de poesía me parece complicado porque cada palabra, cada expresión está sujeta diferentes interpretaciones y también son diferentes las emociones que crea en el lector teniendo más aún en cuenta la complejidad de la mente de Plath. Una mujer que fue muy joven, en su primer año en la universidad, ya intentó quitarse la vida, fue tratada con el electroshock y aunque pareció mejorar nunca terminó de gozar de una plena salud mental.

Todo ello se vuelca en su obra dejándonos un conjunto de poemas en los que se percibe esa oscuridad y pesimismo de su mente. La mujer (ella que dijo: “Mi gran tragedia es haber nacido mujer”) es la gran protagonista en la que representa la indecisión, la melancolía, la marchitez, un punto de excentricidad, a la enfermedad y esa mente difuminada que tenía. Con muchas referencias a una naturaleza extraña, inquietante y a una figura del ser femenino llena de contrastes y matices. En estos poemas la muerte parece rondar muy de cerca, y de hecho no le quedaba mucho de vida cuando escribió el último de los cuarenta y cinco que completan esta colección.

“Su cara roja y blanca, de pánico,
Sacaste a sus gatitos fuera de la ventana
A una especie de pozo de cemento
Donde cagan y vomitan y lloran y ella no los oye
Dices que no la soportas,
La cabrona es una niña
(Del poema Lesbos)

A pesar de ello las palabras de la autora tienen gran belleza. Una belleza perturbadora porque estos poemas son duros y crudos. Desprenden tristeza, incomprensión, miedo, a veces mucha frustración y una desconexión con lo que le rodea y en definitiva con esa vida que tan cuesta arriba se le hacía. Nos muestra una mente angustiada y unas emociones incontenibles que se desbordan.

Se nota un gran uso del lenguaje que adquiere gran expresividad, cargadas de metáforas y dobles sentidos no son poemas fáciles de comprender. Al menos en mi caso han exigido una lectura reflexiva y atenta a cada palabra y sujeta a una libre interpretación que es mi caso puede o no estar equivocada pero en todo caso en lo que a mí me ha sugerido.

Por ejemplo, en Solterona una joven se da cuenta de no quiere tener ningún hombre a su lado en la que creo que la primavera simboliza es enamoramiento loco y desordenado y lo compara con un invierno en donde el corazón descansa con tranquilidad.

“Y puso alrededor de su casa
Tal barricada de pinchos y alambre
Contra el clima rebelde
Que ningún hombre insurgente podría soñar traspasar
Con maldiciones, puños, amenazas
Ni con amor, tampoco.”
(Solterona)

En el poema Las piedras hace referencia a esa terapia con electroshock con que fue trataba cuando se encontraba en la universidad y tras un intento de suicidio (“El maestro joyero abre con su cincel / Un ojo de piedra / He pasado el infierno: Veo la luz”). En Filo, el que cierra la colección, Ovejas en la niebla, Suicidio en Egg Rock, se aprecia toda una declaración de intenciones del que sería su final.

Sin duda uno de los más duros es Papá, en el que, comparando con el nazismo, le recrimina la incomunicación, la distancia y el miedo que siempre le tuvo al mismo tiempo y en el fondo ese deseo de estar cerca de él y conocerle como no pudo hacer en vida.

“Papá, tendría que haberte matado.
Pero has muerto antes de que me diera tiempo-
Pesado como el mármol, saco lleno de dios,
Estatua atroz con un dedo del pie gris”

Conclusión

Antología poética  es una lectura enriquecedora y enjundiosa en la que nos encontramos una colección de poemas desgarradores que nos muestran la mente de una mujer enferma y su percepción del mundo. Unas palabras que desde mi punto de vista exigen una lectura reflexiva y en la que hay que mirar más allá de las palabras.

miércoles, 11 de julio de 2018

La maleta de Ana - Celia Santos


Título: La maleta de Ana
Autora: Celia Santos
Publicación: Ediciones B, junio de 2018
Páginas: 320

La maleta de Ana es la historia dura pero emocionante de su protagonista, desde que sale de su pueblo de Ávila con una pequeña maleta de cartón para trabajar en una gran fábrica de Colonia. Es la historia de su juventud, sus dificultades, su complicidad con las otras obreras y su lucha contra las desigualdades sociales, pero también es el relato de su gran historia de amor.

Muchas décadas después de regresar de Alemania, Ana conoce a Cora, una mujer actual a quien decide contar su vivencia antes de que sea demasiado tarde. A través de los ojos y la sensibilidad contemporánea de Cora, iremos adentrándonos en la aventura de una joven valiente que fue capaz de tomar las riendas de su vida para salir adelante.

Celia Santos vuelve la vista atrás hacia un episodio clave de nuestro pasado reciente, apenas tratado en literatura, que conectará con la historia familiar y emocional de muchos lectores.

Mis impresiones

Esta es la primera novela de Celia Santos quien hasta ahora se ha dedicado a escribir para el público infantil y juvenil. Y en La maleta de Ana se centra en los emigrantes que construyeron una parte de la historia de nuestro país, los que tuvieron que irse para encontrar un futuro mejor del que aquí se les auguraba.

“La tapa de la vieja maleta de cuero ocultó las escasas prendas que Ana había preparado días atrás. Aseguró las correas, una de las cuales había cedido por el poco uso y el mucho tiempo transcurrido. Veinticinco años había permanecido en el desván acumulando polvo, desde que su padre acabase el servicio militar. Pero este, hombre de recursos, había improvisado el arreglo con un remache alargando así su vida útil.”

La novela comienza con el viaje de un joven llamada Ana desde un pequeño pueblo de Ávila hacía Colonia en Alemania. Son los años sesenta y en España no hay dinero, trabajo ni un futuro. Como muchos, Ana espera poder conseguir dinero para enviarlo a su familia y trabajará duramente en una fábrica que produce piezas para coches. En Colonia encontrará algunas cosas y perderá otras. Pero sobre todo tendrá que aprender a hacerse fuerte y luchar.

En el presente, nos encontramos a Cora cuya historia también comienza con un viaje. Sin embargo su situación e historia son muy diferentes. Cora siempre se ha considerado una mujer de éxito que con un buen trabajo podía permitirse una buena vida. Cuando hace poco la despidieron cogió el coche y viajó sin rumbo hasta dar con un pequeño lugar llamado Calarossa del Port, en la Costa Brava, en el que conocerá la historia de una mujer a la que llaman La Alemana. Una mujer que tiene Alzheimer, que apenas saber de su presente pero no es capaz de olvidar su pasado.

En esta novela su autora, Celia Santos, aprovecha la figura de una joven para hablarnos de muchos de aquellos que en los años sesenta y plena forma del régimen franquista tuvieron que abandonar sus hogares y emigrar a Alemania. En Colonia la joven Ana trabajará muy duro y se encontrará con unas condiciones poco favorables. Allí llegan solos, despistados, no conocen el idioma y echan de menos sus hogares. La fábrica de piezas de automóviles en la que pasa ocho horas al día tiene las instalaciones anticuadas y mal conservadas incluso suponiendo un peligro para sus trabajadores. El alojamiento también es precario. Son barracones, ubicados dentro de las fábricas, mal acondicionados en los que pasan muchas penurias. Sin calefacción el frío se convierte en uno de los principales problemas que les atacan a diario. Otros muchos huyeron porque era perseguida su condición política o sexual. Y estos no llevaban un contrato regulado como Ana, sino que cruzaron la frontera jugándose la vida.  

En estas condiciones la amistad significa un gran tesoro y un apoyo. Ana encontrará en Maricarmen, una joven en las mismas circunstancias que ella, algo parecido a la familia que ha dejado en su pueblo. Hubo muchos que se conformaron con lo poco que allí les ofrecían pero Ana sabe que no es lo que merecen y comienza a introducirse en el mundo de los sindicatos, compartiendo tiempo con aquellos que luchan para mejorar la vida de los demás. Este acercamiento a esa época y circunstancias me ha gustado porque no había leído nada sobre ello. Me parece que es un tema que se ha tratado muy poco en literatura y se nota que su autora ha investigado y lo ha trabajado.

Pero esta novela no es solo una historia de lucha, de supervivencia, de desarraigo y de reivindicación porque es también la historia de un amor pero poco endulzada y que vemos en segundo plano. Se opta más por la practicidad que por el romanticismo.

Con respecto a los personajes aunque están correctamente construidos me ha faltado emoción o intensidad en ellos. Quizás hubiese disfrutado más si la autora hubiese profundizado algo más en ellos para conocer sus emociones y pensamientos. De esta forma me han resultado algo lejanos. No solo es Ana un personaje a través del cual veremos esa necesidad, la soledad, sino que también lo viviremos a través de otros como su amiga Maricarmen, algo más frágil que ella. También tiene peso en la historia Rainer, el hijo del propietario de la Ak Schultz, la fábrica en la que se desarrolla la historia. Cora, protagonista del presente, aprenderá una valiosa lección con el relato de La Alemana.

Aunque haya dos líneas temporales en La maleta de Ana prácticamente será una de ellas la que ocupe más espacio y tenga mayor relevancia en la novela. Es por ello que a mí la historia más cercana al presente me ha aportado poco e incluso no me hubiese importado que la autora hubiese prescindido de ella. El estilo narrativo es correcto, ágil y fluido aunque no es una novela que destaque por tener un gran ritmo se lee de forma liviana.

Conclusión

Me ha gustado leer La maleta de Ana por cómo nos acerca a la difícil vida que tuvieron aquellos inmigrantes españoles que llegaron a Alemania a trabajar sin nada y se encontraron unas condiciones muy duras. Esto me ha parecido muy interesante pero en general y con respecto a los personajes e historia me ha faltado emoción o intensidad.

martes, 10 de julio de 2018

Olive Kitteridge - Elizabeth Strout


Título: Olive Kitteridge
Autora: Elizabeth Strout
Publicación: Duomo
Páginas: 352 

UNA NOVELA DE UNA EMOCIÓN INTENSA Y ÚNICA

Olive Kitteridge es una maestra retirada que vive en un pequeño lugar de Maine, en Nueva Inglaterra. A veces dura, otras paciente, a veces lúcida, otras abnegadamente ciega, Olive lamenta las transformaciones que han agitado el pequeño pueblo de Crosby y la deriva catastrófica que va tomando el mundo entero, pero no siempre se da cuenta de los cambios menos perceptibles que afectan a las personas más cercanas: la desesperación de un ex alumno que ha perdido las ganas de vivir; la soledad de su hijo, que se siente tiranizado por los irracionales caprichos maternos; y la presencia de su marido, Henry, que vive su fidelidad conyugal como una maldita bendición. Mientras la gente del lugar va afrontando sus problemas, sean leves o graves, Olive va tomando conciencia de sí misma y de las personas que la rodean, muchas veces dolorosamente, pero siempre con una honestidad entrañable.

Mis impresiones

A Elizabeth Strout, ganadora del Premio Pulitzer en 2009 entre otros, ya la había conocido con otras de sus obras (Me llamo Lucy Barton, Amy e Isabelle y Todo es posible) y me gusta especialmente la sensibilidad y la delicadeza con las que trata las relaciones humanas. Han sido novelas que he disfrutado mucho por lo que tenía ya ganas de leer Olive Kitteridge, una novela que os anticipo que no me ha decepcionado. La obra también ha sido adaptada a una minserie de televisión de título homónimo.

“La bahía había empezado a rizarse y la marea estaba subiendo, de manera que era posible oír las piedras más pequeñas moviéndose conforme el agua las arrastraba. También se oía el chasquido de los cables golpeando los mástiles de los veleros amarrados. Unas cuantas gaviotas graznaban al abatirse para recoger las cabezas, colas y lustrosas tripas de pescado
que el niño arrojaba al agua mientras limpiaba las caballas en el muelle.”

Esta obra podemos considerarla una novela y a la vez un libro de relatos. Una estructura original que da pie a la autora a retratar la vida en un pequeño pueblo costero de Nueva Inglaterra llamado Crosby. A través de estos trece relatos iremos conociendo las vidas de sus habitantes cada uno con sus particularidades, sus problemas, sus deseos y anhelos. El nexo de unión entre todos estos personajes es una mujer llamada Olive Kitteridge (que aparece en todos ellos aunque sea de forma tangencial), que fue una temida y respetada maestra de matemáticas, casada con Henry, un farmacéutico. A través de los años iremos viendo algunos de los acontecimientos que marcan sus vidas así como las personas que los rodean. No tienen por qué ser grandes acontecimientos pero cada uno ellos va abriendo un camino.

Olive es un personaje que me ha gustado mucho por su marcado carácter. Una mujer de armas tomar, con arrebatos de mal humor y una sinceridad a veces devastadora a la que vamos conociendo poco a poco y por lo que el personaje dice de sí mismo. No necesitamos que la autora le ponga adjetivos y me parece una propuesta arriesgada. Cuando la vemos por primera vez ya está jubilada, sabremos lo que en el pueblo piensan de ella, la veremos enfrentarse a la salida del nido de su hijo (a quien siempre ha sobreprotegido), la relación que tiene con su esposo, algunas diabluras que realiza como consuelo y como se enfrenta a los avatares de la vida. Si Olive es un personaje con mucha fuerza y garra (aunque también cortante y a veces tosco), Henry, su esposo, es una figura entrañable. Amable, servicial y una persona a quien todo el mundo quiere. A pesar de esas diferencias en sus caracteres forman una buena pareja, bien avenida aunque tampoco perfecta. En su largo matrimonio no siempre han estado de acuerdo o no han ido en la misma dirección.

Como ya he dicho, Olive Kitteridge es un libro que se encuentra a caballo entre la novela y el género de los relatos pero todos ellos con una cohesión y una evolución natural. Se podrían leer de forma independiente aunque es recomendable hacerlo en orden porque la vida de Olive va avanzando en sentido lógico. La voz narrativa es una tercera persona omnisciente que muestra gran sensibilidad y conocimiento a la hora de dibujar al ser humano. Sus personajes no son héroes ni víctimas. Son personas normales y corrientes que justo por ello emanan humanidad.

Así mismo la autora tiene un estilo narrativo que te reconforta, te hace sentir muy a gusto entre sus páginas. Es cercana, cuenta con gran atención al detalle, aporta muchos matices y tiene cierta tranquilidad narrativa. No es una de esas novelas con gran ritmo ni en la que tengan que suceder grandes cosas para cautivarte. Cada una de historias tiene su punto de interés.

Como suele pasar en este tipo de libros puede ser que con unos relatos conectes más que con otros aunque en general a mí todos me han parecido buenos han sido sin duda los referentes al personaje que da nombre al título los que más he disfrutado. E incluso me hubiese gustado que la autora los hubiese alargado más.

A través de ellos Elizabeth Strout nos habla de los errores cometidos, del paso del tiempo con lo que ello conlleva, la perdida de la juventud, el deterioro del cuerpo y la mente o el miedo a la soledad a parte de otros temas normales y cotidianos que es donde radica la fuerza de esta novela. Los recuerdos, las experiencias vividas, las desilusiones, las motivaciones, historias de amor y desamor, desencuentro, conflictos con los familiares, vecinos o amigos. En definitiva, lo que es la vida real.

Conclusión

Por su elegancia, delicadeza y sutileza Olive Kitteridge ha sido una obra que he disfrutado ampliamente. Elizabeth Strout nos presenta un relato humano de gran valor y que denota que su autora es muy obseravadora.