jueves, 27 de abril de 2017

La princesa de Negro - Shannon Hale y Dean Hale



Título: La princesa de Negro
Autora: Shannon Hale y Dean Hale
Ilustradora: Leuyen Pham
Publicación: Beascoa, marzo de 2017
Páginas: 96
Edad: + 7 años

¿Quién dice que las princesas no visten de negro?
Cuando la monstruo-alarma se dispara, la Princesa Magnolia deja sus vestidos de volantes y se convierte en... ¡La Princesa de Negro!

La princesa Magnolia parece una princesa como todas las demás: lleva bonitos vestidos, corona, un anillo... ¡pero esconde un gran secreto!

Un día, la princesa Magnolia está tomando un chocolate caliente con la duquesa Pelucatiesa cuando... ¡Ring! ¡Ring! ¡La monstruo-alarma se dispara! Pero los monstruos no suponen un problema para ella porque su gran secreto es que... ¡ella es la Princesa de Negro! y derrotar monstruos es un trabajo perfecto para ella.

¿Podrá la princesa derrotar al monstruo antes de que la duquesa descubra su secreto?

Mis impresiones

La princesa de Negro es una novelita dirigida al público infantil de a partir de siete años de edad. Ha ganado muchos premios, entre ellos el Kirkus Reviews Best Books o el Association of Children's Librarians of Northern CA Distinguished Books. Y en mi opinión muy merecidos porque la historia tiene ingredientes para gustar muchísimo. De hecho tanto a mí hija como a mí nos ha encantado. Este primer título forma parte de una serie en la que se nos narran las aventuras de una misma protagonista.


Una tarde la princesa Magnolia estaba tomando chocolate caliente y galletas con una señora muy estirada, es la duquesa Pelucatiesa. Esta es una mujer muy cotilla a la que le encanta enterarse de los secretos que guardan los demás. Husmea y husmea hasta obtener un jugoso chismorreo con el que saciar su ansia. Y es durante esa visita cuando inesperadamente suena la “Monstruo-alarma”.


Se supone que las princesas no corren, no esconden sus vestidos con volantes en el cuarto de las escobas, no visten de negro, ni se lanzan por los altos muros de los castillos. Pero claro las demás princesas no viven cerca de una de las entradas de Monstruolandia. Y ese día Magnolia con puede hacer otra cosa que montarse en Tizón (o su unicornio Cornelio antes de transformarse) y luchar contra el mal. Y es que un monstruo “comecabras” está perturbando la paz del lugar.


Este el principio de una historia que tiene acción y fantasía, resulta divertidísima, tiene sentido del humor y una protagonista que a los niños les encantará. Porque Magnolia es una princesa con su vestido rosa, sus volantes, su tiara y su cetro pero que cuando lo requiere se convierte en toda una super heroína vestida de negro y con antifaz y tan valiente que se enfrenta sin miedo a cualquier monstruo que se atreva a salir de su guarida (los monstruos viven en Monstruolandia y de vez en cuando se asoman a la superficie). Para luchar cuenta con la ayuda de su unicornio Cornelio que también se transforma en un caballo veloz e intrépido. Y con Bruno, un chico que cuida las cabras, y que parece que también lleva el camino de convertirse en un héroe.

Y todo ello lo tendrá que hacer sin levantar las sospechas de la duquesa Pelucatiesa, que esa tarde ha aparecido de forma inesperada y hará todo lo posible por saber si en el castillo hay algún asunto turbio que se deba conocer. ¿Logrará Magnolia vencer al monstruo “comecabras”? ¿Logrará que la duquesa Pelucatiesa no se entere de nada?


Una de las cosas que más me han gustado de La princesa de Negro es que en mi opinión tiene un equilibro perfecto entre la narración de la historia y las ilustraciones que la acompañan. El estilo con que nos es relatada es perfectamente comprensible para los niños de la edad a la que va dirigida. Frases sencillas y muy claras. Con muchos diálogos y un ritmo muy fluido al que transcurre la historia.

Al mismo tiempo las ilustraciones son geniales. Son simpáticas, divertidas y muy expresivas. Además ocupan bastante espacio en las páginas. Y este detalle me gusta mucho porque mi hija se suele recrear en ellas. Le encanta observalas y es capaz de apreciar los detalles.

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miércoles, 26 de abril de 2017

La vieja tierra - Dörten Hansen



Título: La vieja tierra
Autora: Dörte Hansen
Publiación: Maeva, marzo de 2017
Páginas: 269

Hace más de sesenta años que Vera Eckhoff vive en una casa en el campo. Está situada en una fértil región del norte de Alemania cercana a Hamburgo, llena de manzanos y cerezos, llamada la Vieja Tierra, que se extiene a orillas del río Elba. Llegó allí de niña, refugiada junto a su madre, luego se quedó a vivir y trabajó como dentista, pero durante toda su vida se ha sentido forastera en el pueblo.

Un día sin previo aviso, otros dos «refugiados» se presentan ante la puerta de su casa: Anne, sobrina de Vera, y su hijo pequeño, León. Anne ha decidido abandonar el barrio residencial donde vivía en la cercana Hamburgo, huyendo ee padres ambiciosos que pasean a sus hijos como si fueran trofeos y de su pareja, que se ha enamorado de otra.

Mis impresiones

La vieja tierra es la primera novela de Dörte Hansen, una peridista y editora alemana. Con ella ha obtenido un gran éxito habiendose publicado la novela en varios paises. A mí esta novela me llamó incialmente la atención por su portada. Me pareció muy bonita y está sensación inicial se vio completada con el argumento, que me resultó atractivo.

“Algunas noches, cuando la tormenta venía del oeste, la casa gemía como un barco zarandeado de un lado a otro por la mala mar. Las ráfagas de viento chirriante no dejaban de azotar sus viejos muros.
Así chillan las brujas cuando las queman, pensaba Vera, o los niños cuando se pillan los dedos.”

La vieja tierra comienza cuando Hildegard von Kamcke y su hija Vera, de cinco años, llegan a una granja en la región de Altes Land, a orillas del río Elba. Las dos proceden de Prusia Oriental y van huyendo de la guerra. A Ida Eckhoff, la propietaria de la granja, no le hace mucha gracia estas dos nuevas inquilinas y no las recibe con mucha hospitalidad. Sin embargo, ellas no están dispuestas a marcharse.

Sesenta años despues Vera sigue viviendo en la granja y es a ella a quien le toca acoger en la misma granja a otras dos personas que van huyendo. Se trata de su sobrina Anne, que ha abandonado Hamburgo tras ser abandonada por su esposo, y su hijo León.

La vieja tierra es una novela tipo saga familiar más bien de personajes que si bien su arguemento es sencillo te va dejando muy buen sabor de boca en cada página que van leyendo. Y digo que su argumento es sencillo poruqe en ella no hay grandes tragedias ni episodios tremendamente dramáticos pero la autora te va conquistando con las cotidianidades de un grupo de personajes que viven en una misma regíon.

Así Altes Land (que significada “Tierra Vieja”) se convierte en una protagonista más de la historia. Es una región que se ubica en el sureste de Hamburgo y en la que se habla el bajo aleman. Esta junto al río Elba es una zona de tierras muy fértiles en la que se pueden econtrar ríos y canales, con granjas tradicionales rodeadas de arboles frutales. Es en una de ellas el lugar en el que vamos a conocer a Vera y Anne. Y me ha encantado el concepto que la autora crea de tierra, raíces y hogar con unos personajes que no tienen ese sentimiendo de pertenencia real en ningún lugar. Los tiempos cambian como lo hace la forma de vida de unos y de otros y sin embargo la tierra permanace.

Dos personajes de dos generaciones diferentes cuyas vidas también lo han sido. Lo unico que tienen en común es que ambas en algun momento de su vida han tenido que huir. Vera, hija de aristocratas, de la II Guerra Mundail y Anne de una vida frustante que le genera una gran insatisfacción personal. Conocemos dos personajes que han tenido o tienen que luchar contra las dificultades propias de la época en que viven. Y a través de ellas iremos conociendo los entresijos de las mujeres de una misma familia (Hildegard, Marlene, Ida).

Vera es un personaje que me ha gustado mucho. Una mujer nada convencional que ha crecido en unas condiciones que tampoco lo fueron (su madre la abandonó y se crio con su padrastro con quien llevaba una vida completamente desordenada). Ha ido organizando su vida como ha querido sin importarle lo que pensaran los demás. Ahora es odontóga y tiene una existencia bastante solitaria. Y Anna, que se dedica a la múscia pero no de la froma en que le gustaria, en cambio se ve demasiado sujeta a las apariencias que hay que guardar, al comportamiento que se espera de ella desde que era una niña y se vio eclipsada por el talento de su hermano.

Pero no son ellas las únicas protagonistas de la novela. Iremos conociendo también la vida de un colorido mosaico de persnajes a través de los cuales nos muestra como se vive en ese entorno rural en el que se contextualiza la historia. Las relaciones que se establecen entre sus vecinos, sus problemas o preocupaciones, la llegada de nuevas personas y ese cambio generacional que se va produciendo de padres a hijos.

La novela comienza desdoblada en dos lineas argumentales y dos epocas para terminar uniendose en una sola. De finales de los años cuarenta hasta el presente donde se desarrolla el grueso de la historia. El estilo de la autora es directo, depurado y sereno. No es una novela en la que exista mucha acción pero como he dicho antes, te va conquistando por los pequeños acontecimientos que suceden a sus personajes.

Conclusión

La vieja tierra es una novela que te lleva por una lectura amena y agradable. Con personajes muy buen construídos nos habla del desairrago y como las diferentes generaciones se enfrentan a los problemas que marcan sus épocas.






martes, 25 de abril de 2017

Una promesa en el fin del mundo - Sarah Lark



Título: Una promesa en el fin del mundo
Autora: Sarah Lark
Publicación: Ediciones B, marzo de 2017
Páginas: 440

Sarah Lark vuelve con la esperada continuación de la trilogía de la Nuble Blanca…

En plena Segunda Guerra Mundial, dos hermanas polacas, Helena y Luzyna, lo han perdido todo. Sin padres ni un hogar adonde ir, son embarcadas hacia un campo de refugiados de Irán, donde sobreviven como pueden. Pero al saber que algunos huérfanos están siendo recolocados en Nueva Zelanda, Helena alberga esperanzas de ser uno de los niños seleccionados, hasta que los oficiales le informan de que solo hay espacio para su hermana pequeña, Luzyna.

La mañana en que Luzyna debe embarcar, Helena se hace pasar por ella. Pero los horrores de la guerra –y la culpa por haber abandonado a su hermana– siguen a Helena en su viaje hacia una nueva vida, que se acrecientan cuando un hombre relacionado con su pasado se cruza en su camino.

Una vez en Nueva Zelanda, donde se siente bien acogida, los traumas que Helena ha sufrido alteran su paz y marcan su pasión por James McKenzie, el encantador y joven piloto de las fuerzas aliados. Pero ella intentará eludir la sombra de su pasado y construir un futuro que asegure un nuevo amor, una nueva familia y, en definitiva, una nueva vida en esa nueva patria.

Mis impresiones

Ya sabéis que soy fiel seguidora de Sarah Lark. He leído todas sus bilogías y trilogías desde que hace ya algunos años descubrí En el país de la nube blanca y me quedé prendada de estas historias de aventuras y dramas que me hacían soñar y me llevaban a paisajes exóticos. Lark fue una de las creadoras del género conocido como landscape y para mí una de las mejores. Este pasado mes de marzo se ha publicado Una promesa en el fin del mundo que anuncian como la continuación de la trilogía En el país de la nube blanca. Mi sorpresa fue mayúscula porque la creía ya cerrada y concluida.

La historia comienza en julio de 1944 en un campo de refugiados de Teherán en Persia. Allí viven las hermanas polacas Helena y Luzyna, víctimas de la II Guerra Mundial. Las dos han logrado sobrevivir a un campo de trabajo en Siberia (en donde Stalin había deportado a gran parte de la población de Polonia como consecuencia de la alianza con Hitler) pero han perdido a sus padres. Ahora la vida en este otro campo no es tan dura como en el gulag pero las muchachas no tienen esperanzas. Cuando Helena, de diecinueve años, se entera de que Nueva Zelanda está acogiendo a refugiados huérfanos de menos de dieciséis años inmediatamente convence a su hermana de que allí puede encontrar un buen futuro.

Sin embargo la mañana en que el barco ha de zarpar, Luzyna no se presenta y Helena decide ocupar su puesto. Su mentira tendrá consecuencias pero gracias a ella podrá emprender una nueva vida…

Lo primero que me sorprendió de esta novela fue su arranque en la II Guerra Mundial. Y si bien no es una parte con peso definitivo en la novela me ha gustado encontrarme con ella. No conocía el hecho de que al romper Hitler su pacto con Stalin, este se anexionó a Los Aliados y trasladó a los deportados de los gulags hacia campos de refugiados en Persia. Tampoco tenía constancia de la colaboración neozelandesa que acogió a más de setecientos huérfanos de guerra en una pequeña ciudad de la Isla Norte llamada Pahiatua, que es el lugar al que llega Helena.

Allí la joven se reencontrará con las siguientes generaciones de las familias creadas por  Gwyneira y Helen, las dos muchachas que partieron desde Londres en En el país de la nube blanca para casarse con un completo desconocido en tierras neozelandesas. Por ello esta novela no es una continuación en el sentido estricto de la palabra. Sí que nos encontraremos a sus nietas Lilian y Gloria que protagonizaron El grito de la tierra, la tercera entrega, a través de James Mackenzie, un joven piloto de aviación que ha luchado en la guerra. Me ha sorprendido que me acordara perfectamente de toda su historia.

Helena es el personaje que protagoniza la novela mientras que a su hermana Luzyna Sarah Lark la deja atrás (quizá retome el personaje en una segunda parte). Helena es una muchacha que con tan solo diecinueve años lo ha perdido todo, salvo a su hermana. Por eso se aferra ella pero las muchachas no pueden ser más diferentes. Helena es práctica, racional, prudente  y con los pies en la tierra mientras Luzyna solo quiere vivir el momento y no agradece nada de lo que se hace por ella. Es la razón por la que Helena decide ocupar su lugar en el barco. Helena es un personaje al que iremos viendo crecer, que pasará sus malos momentos, se recuperará de las caídas que va sufriendo y se quedará asombrada cuando conozca la vida en nueva Zelanda.

Las novelas de Sarah Lark se caracterizan por incluir parte de la historia y la cultura del lugar donde se desarrollan. En este caso volvemos a Nueva Zelanda pero casi cien años después del punto en el que comenzó la primera trilogía. Desde entonces el país y los maoríes han cambiado. Las relaciones con los pakeha (los blancos) siguen siendo complejas (tradicionalmente estaban enfrentados por las tierras) aunque los más jóvenes han abandonado los marae para trabajar en las fábricas de las ciudades cuyas condiciones laborales son bastante precarias al igual que ellos no acaban de adaptarse al sistema. Mientras los ancianos intentaban conservar sus costumbres, creencias y estilo de vida. Todos estos cambios los trata Lark en la novela y como siempre tan ligado a la ficción que no te das ni cuenta de que te está contando parte de la historia del país.

Si estamos acostumbrados a novelas que tienen bastante grosor Una promesa en el fin del mundo no lo es tanto ya que no supera las 450 páginas. Su estilo narrativo sigue siendo sencillo, construye bien sus personajes, recrea perfectamente los escenarios y lo hace de forma tan ágil que cuando te das cuenta practicante se ha acabado la novela. Si es cierto que la estructura no presenta nada novedoso. Las subtramas son fieles al estilo de la autora aunque para mí no representa ningún problema porque me encantan.  

Conclusión

Me ha gustado volver a Nueva Zelanda y encontrarme con esa referencia de la primera trilogía que leí de Lark. Una promesa en el fin del mundo es una novela en la que encontraremos aventuras, dramas personales y un poco de historia narrado como siempre de forma atractiva y muy amena.