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martes, 10 de abril de 2018

Frankenstein - Mary W. Shelley



Título: Frankenstein
Autora: Mary W. Shelley
Publicación: Alianza, enero de 2018
Páginas: 304

Recogido de entre los hielos del Ártico, Victor Frankenstein cuenta su vida y su tragedia al capitán Walton: cómo descubrió el secreto para dar vida a la carne muerta y cómo creó el monstruo que después se rebeló contra él y al que ahora persigue. La historia de "Frankenstein", de cuya publicación por vez primera se cumple el bicentenario en 2018, se convirtió a partir de entonces en uno de los referentes imprescindibles del mundo moderno.

Mis impresiones

Hay ocasiones en que descartamos una lectura por lo mucho que sabemos o creemos saber de ella. Frankenstein es uno de los monstruos más conocidos de la literatura y el cine. Han sido numerosísimas las versiones o adaptaciones que se han producido sobre este personaje desde su creación y parece que el leer la obra original no puede aportarnos nada que no sepamos ya. Sin embargo al leer esta novela me he dado cuenta que hay mucho más en ella de la imagen superficial que se nos ofrece a simple vista. O al menos lo es la obra original la que fue creada por Mary Wollstonecraft Shelley y publicada en 1818. La idea surgió durante un verano en que coincidió cerca de Ginebra con Lord Byron, entre otros amigos, y se retaron a escribir una historia de terror que finalmente solo terminó ella. Este año Alianza celebra el bicentenario editando la obra.

“Te alegrará saber que no ha acompañado ninguna desgracia al comienzo de una empresa que tú veías con tan malos augurios. Llegué aquí ayer; y lo primero que hago es confirmarte, querida hermana, mi bienestar y mi confianza cada vez mayor en el éxito de esta misión”

Frankenstein es como una matrioska, una de esas muñecas rusas que esconden otra en su interior. Pues igualmente este libro no es solo una historia sino varias que surgen desde otra narración. La novela comienza con el relato del señor Walton que ha emprendido un viaje en barco para encontrar una ruta marítima que llegue directamente al Polo Norte. Intenta economizar tiempo de viaje a los futuros navegantes. Ya muy cerca de allí se encuentran con un hombre llamado Victor Frankenstein que comienza a relatarle su vida. La cuestión de torna más interesante en el momento en que ingresa en la Universidad de Ingolstadt y se obsesiona con dar vida a los muertos debido a la inesperada y dolorosa muerte de su madre. Es así como, después de experimentar de forma febril, crea a un ser monstruoso. Hecho de pedazos de otros cuerpos, de una altura de dos metros y un aspecto aterrador.

Este es más o menos el punto de partida de la obra. Lo primero que me sorprendió que Frankenstein no es el nombre del monstruo sino de su creador. Y lo siguiente que me llamó la atención es que dentro del relato del propio Victor Frankenstein nos encontraremos con el del ser que él mismo ha creado.  Su historia es descarnada y dura. Un ser aborrecible cuya soledad es en principio lo peor que hay en él. Su creador le repudia y nadie en el mundo quiere estar cerca de él. Gracias a sus palabras iremos conociendo como ha sido ese proceso desde su creación hasta que se convierte en un ser violento. Una parte de la novela que me ha gustado muchísimo. Su bagaje por el mundo, el proceso de aprendizaje que le ha llevado a tener capacidad de hablar francés, la toma de conciencia y ética, la desesperada búsqueda del cariño y la compañía y como al darse cuenta de que nunca lo conseguirá se convierte realmente en un ser sanguinario. Más allá del monstruo que nos viene a la cabeza, es un personaje con corazón, emociones y mente.

Esta parte del relato te hace reflexionar sobre las apariencias y sobre la forma en que juzgamos a los demás en muchas ocasiones sin conocer su verdadero interior. Pero el “monstruo” también sabe cuál es la solución para su problema y se la pide a su creador. Es un claro ejemplo de como un alma puede corromperse por la sociedad que le rodea. De cómo la necesidad apremia el comportamiento.

Victor Frankenstein, en cambio, encarna la culpa y la responsabilidad. Él no ha cometido ningún crimen de su propia mano y sin embargo sabe que todo ello es debido a su experimento. Ha jugado a ser Dios, a resucitar lo ya muerto y se hecha toda la carga sobre sus espaldas hasta el punto de prácticamente arruinar su vida y todos los planes que había en ella. Miembro de una familia de buena posición social en Suiza queda profundamente marcado por la muerte de su madre. Pronto muestra su interés por la ciencia como una forma de redimir el dolor de la perdida.

Frankenstein es una novela que pretendía ser de terror (en la que no faltan los asesinatos) pero también quería hablar de la naturaleza humana. Una novela en que también hay un componente emocional, reflexivo y en cierto modo crítico.

En la novela hay tres narradores que relatan en primera persona sus experiencias y bagajes formando una especie de concatenación. Uno da paso al siguiente y dentro de este encontramos el relato de un tercero. Es una obra que la autora escribió muy joven y aun así está narrada con serenidad, con detallismo y manteniendo el interés del lector en todo momento.

Conclusión

Si no habéis leído Frankenstein os recomiendo su lectura porque resulta sorprendente y porque puede romper con algunos de los estereotipos que asociamos al personaje. Una novela que nos habla de la sociedad, del rechazo a lo diferente, de las culpas con las que cargamos y que nos hará reflexionar.La verdad es que me ha encantado leerla.