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lunes, 19 de octubre de 2020

Tiempo de familia - Tània Juste



Ya sabéis de sobra que soy una incondicional de las sagas familiares. De esos libros que mezclan las vicisitudes de personas unidas por lazos de sangre que, a pesar de ello, no siempre comparten también las mismas inquietudes o anhelos. Además Tiempo de familia me atrajo por ese fondo histórico que ya podemos intuir al echar un simple vistazo a su contraportada.

Esta es la historia de la familia Ginner y cómo, durante dos generaciones, sus miembros se aferran a la tierra y a las vides que crecen en ella. Una gran masía familiar en el Penedés será testigo de la existencia vital de Bonaventura Giner. Un indiano que en 1898, tras la guerra de Cuba, regresa al hogar del que lleva años ausente para tomar las riendas de la herencia familiar y formar su propio núcleo. Su progenitor ha sido incapaz de hacer frente al problema que ha significado la enfermedad de la filoxera en las viñas y ha terminado con su vida.

En 1938, casi llegando al fin de la Guerra Civil Española de nuevo la finca Can Ginner tiene que adaptarse a los nuevos tiempos que corren. Las mujeres Ginner los han pasado mal y Roser, Margarida y Violeta esperan con impaciencia el regreso de su hermano Jan, único varón de la familia y de quien depende su futuro.

Este es un esbozo mínimo y muy resumido de una novela que trata los lazos y relaciones familiares, sus problemas económicos, sus ambiciones, los conflictos que surgen entre ellos y con las personas que les rodean así como temas más personales como amores y pasiones, odios e incluso un crimen. Una novela que tiene una trama sencilla pero agradable. Y de la yo destacaría el asombroso retrato costumbrista que hace de un lugar a lo largo de casi cincuenta años en la su historia.

Una novela que además nos habla de esa fuerza invisible que retiene y atrapa a las personas a un lugar determinado. Ese sentimiento de arraigo y pertenencia que se desarrolla en algunas familias y se transmite de generación en generación. En este caso son los Ginner, luchando generación tras generación por esas vides que sus padres y abuelos plantaron y cuidaron con tanto mimo. A algunos los convirtieron en grandes terratenientes que dominaban la zona mientras que a otras generaciones les sumieron en la ruina y la desesperación.

El tema de la viticultura, las bodegas, el vino es un aspecto que he disfrutado mucho en la novela. Aunque tengo que reconocer que es un tema que de por sí me atrae mucho. Creo que la autora consigue darle una entidad más a esa tierra y transmitirnos lo que significa para las familias ligadas a ellas. Se nota el trabajo de documentación y adaptación que hay detrás de lo que leemos. Desde ese indiano que llegó de Cuba hasta los últimos años (la década de los cincuenta) en la vida de los Ginner.

Otro tema que me ha gustado que la autora tocase en la novela es como funcionaban las familias rurales catalanas. Como la herencia pasaba íntegra al hijo mayor y varón de forma que se aseguraban que la tierra nunca se dividiera, impidiendo su merma y asegurándose de que se mantuviera intacto. El primogénito no solo heredaba, sino que decidía y ordenaba sobre el futuro de la finca y sobre los demás miembros de la familia. Como siempre, la mujer siempre quedaba relegada a los deseos de un hombre. Su marido si se casaba y si no lo hacía, a los hermanos. 

Por otro lado también observamos esos primeros conatos de modernización que se produjeron en los albores del siglo XX, mas en la ciudad (alumbrado eléctrico, la mejora de las comunicaciones, los medios de transporte) como en los nuevos inventos que ayudaban a mejorar los cultivos. 

En definitiva, si os gustan las novelas bien narradas, que nos hablan de las interioridades de un clan familiar y en un contexto histórico muy bien enmarcado y delimitado sin duda os recomiendo Tiempo de familia. Una novela de trama sencilla pero mucho contenido.