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martes, 29 de noviembre de 2016

Viñetas - Agustín Sánchez Vidal



Título: Viñetas
Autor: Agustín Sánchez Vidal
Publicación: HarperCollins, octubre de 2016
Páginas: 352

Miguel regresa desde la universidad estadounidense en la que trabaja hasta la huerta y casa donde se crio, y que con tanto esfuerzo levantaron sus padres, cerca de una pequeña ciudad de provincias. Lo hace solo temporalmente y a regañadientes, reclamado por su hija Julia para aclarar la situación de esas tierras y esa casa que han pasado a pertenecerle una vez fallecido Antonio, su hermano mayor, de quien llevaba años distanciado.

Su intención es romper definitivamente los lazos con el pasado, vendiendo todo aquello. Pero su hija intentará convencerlo del valor único de unos terrenos que, de ser vendidos, serían engullidos por la voracidad inmobiliaria. Y, sobre todo, quiere mediar entre su padre y la memoria del hermano difunto que preservó aquel patrimonio. Para ello intentará reconducirlo hasta los testimonios que Antonio fue atesorando y plasmó en las viñetas donde ha esbozado las historias compartidas.

Al hilo de ellas irá rememorando las vivencias infantiles, en las que no faltan los momentos duros, incluso trágicos, de una familia que -como tantas otras en la década de 1950- hubo de emigrar a la ciudad huyendo de los amargos recuerdos de la guerra civil, en busca de una vida mejor. A pesar de su crudeza, y de que le obligan a enfrentarse con el trasfondo más turbio de su adolescencia, esas historias no carecen de humor. Están llenas de vida, de sensaciones a flor de piel y de un seco lirismo. Y le obligan a plantearse si no habrá llegado la hora de reconciliarse con sus orígenes, pasando el testigo a su hija y a un futuro renovado.

Mis impresiones

Dicen que la memoria es frágil, que es capaz de seleccionar aquello que nos interesa recordar y desechar lo que no necesitamos. Pero lo cierto es que a veces nos puede sorprender. Basta un pequeño estímulo para que en nuestra mente aparezcan escenas o momentos que creíamos sepultados para siempre o incluso que ni siquiera sabíamos que existían. Sobre este concepto ha creado Agustín Sánchez Vidal (autor de La llave maestra, Nudo de sangre o Esclava de nadie) su nueva novela.

La historia comienza cuando Miguel, un profesor de universidad, divorciado y afincado en Estados Unidos, regresa al pueblo rural donde se crio. Su hermano Toño, con quien la relación no era muy cercana, acaba de morir y su hija ha reclamado su presencia para solucionar la cuestión de la herencia que acaba de pasar a sus manos. Miguel pretende venderlo todo y regresar de vuelta a su vida. Sin embargo se encontrará con la oposición de Julia que unos años atrás lo había abandonado todo y se había mudado con su pareja a la Solana, a la casa de sus abuelos, para explotar la tierra y vivir del huerto junto a su tío Toño.

Una vez en la casa Julia pone en sus manos una serie de viñetas que cuentan la historia de su familia con el objetivo de que se reconcilie con el recuerdo de su hermano y con su propio origen. De esta forma y a través de las escenas dibujadas por Toño, Miguel comenzará a recordar su infancia. El comienzo de sus padres en ese pueblo tras huir a escondidas del anterior, el trabajo duro y las privaciones que sufrieron. Pero también una serie de acontecimientos de los que él no supo conocimiento y que le revelarán la verdadera realidad de lo que ocurrió con su familia.

Viñetas ha sido un título que ha supuesto una grata sorpresa. Una lectura muy agradable con tonos de drama que me ha llevado por la historia de una familia y un pueblo rural en la época de los años cincuenta en nuestro país. Agustín Sánchez Vidal ha construido una historia en apariencia sencilla pero que se va complicando con el transcurso de las páginas. La acción transcurre en la época actual y mediante flashbacks iremos conociendo la historia pasada, que bien podría haber sucedido en realidad.

La historia nos transporta al periodo de la transición a través de unos personajes que han sobrevivido a la Guerra Civil pero no tienen nada. Así de esta forma solo pueden aferrarse a la tierra, a cultivarla, a cuidar a los animales con la esperanza de sostenerse de ellos. Pero la tierra exige trabajo, constancia y aun así nadie asegura que lo sembrado será lo que se recogerá en el futuro. Huyendo de su pasado y con la esperanza de conseguir una vida mejor para sus hijos llegan Ángel e Irene, padres de Toño y Miguel, a la Solana. Les han ofrecido un trozo de tierra no muy buena pero no les falta ilusión. Allí se encontrarán con muchos problemas, a parte de las propias condiciones de la finca también se toparán con la oposición de los vecinos, las del cacique del pueblo e incluso con la propia iglesia.

Quizás todo lo que Miguel vio sufrir a sus padres es lo que le hizo estudiar e irse lejos, a Estados Unidos. Su carrera le salvó la vida y de una existencia miserable. Con el paso de los años el concepto de la tierra ha cambiado. Pocos son los que quieren dedicarse a la agricultura mientras que las inmobiliarias devoran cada parcela que queda libre. Pero lo que somos ahora es gracias a lo que nuestros antepasados trabajaron para conseguirlo.

Ahora Miguel, con una infancia de soledad, de desilusión, pobreza, mentiras y hastío, mira con rechazo la idea de su hija Julia de buscar allí el futuro, le parece ridículo su proyecto rural para explotar la huerta. Este enfrentamiento también ha alejado a padre e hija, cuya relación ya estaba tocada por las exigencias y las continuas directrices con las que Miguel siempre ha intentado que Julia organizara su vida. Hay ocasiones en las que los padres no dejan volar a sus hijos y pretenden hacer de ellos una copia o que ellos cumplan los sueños que los propios nunca pudieron satisfacer.

La novela cuenta con una ambientación exquisita siendo su autor completamente capaz de plasmar y trasladar al lector a esos años cincuenta y sesenta en que se origina la novela. A la forma de vida de aquellos hombres y mujeres sometidos al poder de unos pocos. Pero no solo nos habla de necesidad y de trabajo, sino también de esos primeros amores, de la amistad y de esas diversiones ocasionales que les llevaban a las pantallas de cine.

Viñetas está muy bien narrada. Su autor utiliza un tono tranquilo pero con muy buen ritmo y muy delicado en sus formas. Además me ha parecido una novela muy honesta que no busca el camino fácil para conmover al lector ni se recrea en cosas innecesarias que podrían haber hecho de esta historia un verdadero drama. Agustín nos va creando muchas imágenes y sensaciones a lo largo de la misma. Además maneja la tensión argumental muy bien de forma que mientras te pone en antecedentes y te sitúa en la historia también crea puntos de intriga que te invitan a seguir leyendo la historia.

Conclusión

A  pesar de que Viñetas nos narra una historia muy dura también es una novela que se lee de forma muy agradable por su sencillez en la exposición y su desarrollo en el que encontraremos que se esconden también muchos secretos. Destacar su magnífica ambientación como un ingrediente adicional.


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