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lunes, 30 de marzo de 2015

La ley de los justos - Chufo Lloréns



Título: La ley de los justos
Autor: Chufo Lloréns
Publicación: Grijalbo, febrero de 2015
Páginas: 1152

A finales del siglo XIX, Barcelona vive una época de esplendor. Acaba de celebrarse con gran éxito la Exposición Universal y una burguesía próspera y culta, que busca inspiración en los salones parisinos, exhibe su elegancia en fiestas y veladas musicales. Pero al otro lado de la ciudad, donde las calles se estrechan y huelen a pobreza, el rencor y la injusticia están fraguando una revolución capaz de recurrir a la violencia más descarnada. En este ambiente cargado de desconfianza y temor, Candela y Juan Pedro, procedentes de clases sociales muy distintas, tendrán que enfrentarse a los prejuicios de unos y otros para defender su amor.

Mis impresiones

Llevaba tiempo con la intención de acercarme a una de las obras de Chufo Lloréns y ha sido La Ley de los justos, su última publicación en el sello Grijalbo, la novela que por fin ha caído entre mis manos. Acercarse a un autor desconocido siempre es un riesgo y más cuando una novela supera las mil páginas (que sabes que su lectura te llevará tiempo) pero me ha supuesto una sorpresa mayúscula que me ha hecho entender el más del millón de ejemplares que ha logrado vender este autor en todo el mundo. Además me ha dejado con ganas de seguir conociendo sus historias por lo que estoy segura de que terminaré acudiendo a otros de sus libros.

La ley de los justos es una novela coral ambientada principalmente en Barcelona  a finales del siglo XIX. En una ciudad prodigiosa y burbujeante donde la clase burguesa vive disfrutando de sus privilegios los bajos fondos de la ciudad luchan contra el abuso y su propia pobreza. La barrera entre estas dos clases sociales es insalvable. Pero el corazón no distingue entre las diferencias terrenales y cuando dos jóvenes de distinta procedencia, Candela y Pedro, se encuentran surge un vinculo entre ellos capaz de trastocar sus vidas por completo. Pero ellos no son los dueños de su destino y este amor tendrá graves consecuencias en sus vidas.

Esta me ha parecido una excelente novela que a pesar de su colosal volumen entretiene, atrae y gusta de principio a fin. Es complicado resumir una novela en que concurren tal cantidad de personajes y subtramas que se van enredando y entrelazando entre si y lo que he dejado es simplemente un esbozo de la historia. No quiero confundiros, no es una novela romántica sino de corte histórico o incluso costumbrista. A parte de ese amor imposible que trasciende en el tiempo nos vamos a encontrar con pasiones, odios viscerales, deseos de venganza, lucha por los ideales, ambición, sacrificio, lealtad y supervivencia. Historias que consiguen implicar al lector.

Quizás en sus personajes encontremos algunas figuras ya conocidas y algo arquetípicas pero indiscutiblemente son personajes muy sólidos, coherentes y bien construidos que el lector termina por conocer muy bien. Son personajes muy variopintos y algunos muy interesantes que hablan por sí mismos. De vividores, buscavidas, trabajadores honrados, delincuentes, gentes con fe, gente que lucha por sus derechos, que toma las riendas de su destino u otros que claudican y tiran la toalla nos habla esta novela. Conoceremos a Juan Pedro, Máximo y Luisa Bonafont, una familia muy humilde que luchará desde lo más bajo de la sociedad por defender sus ideales. La opulenta familia Ripoll dirigida por Práxedes, un patriarca desazonado porque en sus dos hijos, Antonio y Germán, no encontrará el sucesor adecuado. Si estas dos familias se encuentran en el centro del relato hay algunos secundarios que suponen el complemente perfecto y tienen desarrollo excepcional como Alfredo Papirer, Renata Guañabens o Pancracia Betancurt. No hay personajes simples en esta novela.

La ley de los justos es un fresco excepcional de Barcelona (y esta ciudad es una protagonista más) a finales del siglo XIX. A pesar de que es un periodo histórico muy usado y recreado en literatura son muy pocas las novelas que llegan a este punto de detalle y minuciosidad a la hora de mostrarnos el contexto. Chufo Lloréns es generoso en darnos información (con licencias literarias) y concienzudo a la hora de encajarla en la narración de forma que queda totalmente imbricada. Gracias a su autor resultan asombrosamente nítidos sus escenarios. Recorreremos junto a sus personajes las calles, veremos los edificios, los locales de moda y el bullicioso ambiente de una ciudad llena de contrastes. Nos sumergiremos en la ilusión que se vivió durante la Exposición Universal en 1888 pero también en la desolación que produjo la cantidad de desempleados que dejó tras cerrar sus puertas. Vemos sus modas, usos, costumbres, los ideales, algunas personalidades del momento, incluso muchas expresiones y acontecimientos que despertarán nuestra curiosidad como la estancia de Buffalo Bill en la ciudad o el primer Congreso de Espiritismo de 1889.

Chufo Lloréns nos muestra una ciudad modernista, con luces y sombras que se interesa por las corrientes de pensamiento europeas y adopta rápidamente sus novedades. Una época de esplendor, de grandes inventos y avances, de gran disfrute para los adinerados, para la burguesía que usa y explota a sus trabajadores pero el proletariado, que vive sometido, humillado y con lo esencial, comienza a comprender que si no se alza y lucha por sus derechos siempre vivirá en la miseria. Es por ello por lo que comienza a surgir un movimiento anarquista que a través de la violencia encuentra su forma de reivindicación. Pero también se hace eco de los que inmigraron a Cuba (desarrollando una parte de la acción allí) a explotar sus tierras y cultivos, gente se enriqueció con la esclavitud a pesar de que había sido abolida. La isla también respondió a la opresión y se alzó por conseguir su propia independencia.  

El estilo narrativo del autor es preciosista y muy cuidado a pesar de ello la narración es amena y fluida. La novela está narrada por una voz en tercera persona omnisciente que va saltando de un personaje a otro para relatar las diferentes tramas que contiene la novela. Es difícil que una novela de tal extensión no decaiga ni pierda el ritmo momentos pero gracias a la enorme cantidad de subtramas y la utilización de capítulos muy cortos que ofrecen gran dinamismo al lector la novela no se ralentiza en ningún momento. Aunque eso sí yo creo que la mejor forma de disfrutarla es con tranquilidad, saboreando y paladeando cada una de sus páginas.

Conclusión

Sumergirme en la lectura de La ley de los justos ha sido como trasladarme a una época y un escenario completamente distintos. Una novela con una ambientación exquisita, una trama que atrapa y que nos depara más de una sorpresa y unos personajes muy bien construidos que irán generando distintas emociones en el lector. Una novela totalmente recomendable.