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jueves, 26 de septiembre de 2013

Lo que encontré bajo el sofá - Eloy Moreno



Título: Lo que encontré bajo el sofá
Autor: Eloy Moreno
Publicación: Espasa, septiembre de 2013
Páginas: 314

¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida?

Quizás encuentres objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, esquirlas de otra vida… O uno de esos secretos que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: “tenemos que hablar”

¿Y si movemos una sociedad?

Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca manzana. Pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.

Mi experiencia con la novela

Hace unos cuantos meses el nombre de un nuevo escritor irrumpió de manera estrepitosa en el panorama literario actual. Eloy Moreno consiguió que fuéramos muchos los que nos viésemos reflejados en una historia que no dejó indiferente a nadie. El bolígrafo de gel verde, su primera novela, comenzó de forma tímida en las redes sociales y gracias al boca a boca terminó entre los libros más vendidos. Detrás la historia sobre un hombre con un sueño y una maleta cargada de libros que nos conmovió a todos.
Ahora sería el momento donde yo expongo mi propia versión sobre el argumento pero en este caso lo voy a dejar estar. Son suficientes estas palabras que su autor nos deja en la contraportada. Y si él no lo ha hecho, yo tampoco lo voy a hacer.

“No tengas miedo a comenzar una novela sin resumen, sin saber qué puede ocurrir, desconociendo hasta que punto te vasa a encontrar con ella”.

Plaza Zocodover, Toledo
En realidad no es tan importante saber de qué va esta novela porque una vez que la empieces quedarás atrapado en ella de forma inmediata. Una novela hecha a partir de la vida y que está llena de ella. Lo que encontré bajo el sofá se compone de pequeños retazos de vidas, de problemas cotidianos, de situación reales que vemos a diario, de anónimos y conocidos, de gente que busca, de gente feliz o infeliz, que aparece o desparece, de vidas que empiezan y aquellas que acaban. Esta novela contiene en su interior historias de amor, desamor, de soledad, de sinsabores diarios, desazones, de felicidad, sentimientos y alegrías. Tal y como es la vida misma.

“Con el paso del tiempo he comprendido que no hay secretos más difíciles de guardar que los propios, porque éstos, a pesar de creerlos controlados, saben cómo ir atravesando las grietas de nuestra conciencia.

Los ajenos, en cambio, basta con abandonarlos en cualquier rincón de la mente y allí ellos mismos se van olvidando, van desapareciendo entre los silencios y las mentiras, entre las prisas y los días... pero los propios… los propios te persiguen en cada pensamiento”. (Página 17)

Es una novela de personajes, tan reales y cotidianos que parecen de carne y hueso.  Sus protagonistas, una mujer lejos de su hogar que está a punto de cometer el error de vida, un policía que tratando de hacer el bien se convirtió en el mal, la mujer que no tuvo el valor de vivir el amor verdadero y lo perdió, la joven que acosada en el instituto teme que se acerque cada mañana o el hombre que busca sus recuerdos van trenzando una madeja de sueños y esperanzas, de miedos y dolores. Cualquiera de ellos podría ser uno de nosotros y sufren las mismas cosas que podrían pasarnos a cualquiera. Como en cualquier barrio de cualquier ciudad vivimos cerca unos de otros pero nuestras vidas no tienen nada que ver. Todos guardamos secretos.

Durante la novela me vino a la mente una reflexión de Bukowski en la que dice: “Estas y otras cosas son las que demuestran que la tierra gira sobre un eje podrido”. Y este es el mundo que nos presenta Eloy Moreno, que aprovecha para realizar una brutal crítica social contra el sistema, contra políticos y peces gordos, pero no se olvida del pequeño eslabón de la cadena, del que la ejecuta pero también del que calla y se aprovecha de la situación. Porque ya sea a gran o pequeña escala todos contribuimos a crear esta sociedad. Muchos no pagan impuestos, otros trabajan de forma ilegal, algunos critican y extienden la mano, empleos a dedo, sueldos desorbitados frente a los  mileuristas en el otro lado de la balanza. Un mundo podrido, envenenado de avaricia, egoísmo y miseria. De políticos corruptos, sobre la crisis, los recortes sanitarios y en la educación, el pastel que todos intentamos repartirnos pero nunca es suficiente y que por pequeña que sea nuestra porción lo va mermando.

Sin duda esta novela no podría ser lo que es en otro escenario distinto a la ciudad en que se desarrolla: Toledo, la ciudad imperial,  una protagonista más del libro. No tengo la suerte de conocer físicamente la ciudad pero por todo lo que veía a través de los ojos del autor estoy segura de que es un lugar que tengo que visitar algún día. Eloy Moreno nos hace sentir que caminamos por sus calles, que rozamos las piedras de sus edificios a través de una maravillosa ambientación  que nos hace sentirnos parte de esta ciudad. La plaza de Zocodover, la calle del Comercio, la del Hombre de Palo, la Catedral de Santa María, el parador del Conde de Orgaz o la plaza de Santo Domingo  las vemos como si las estuviésemos pisando. Y sin olvidar las leyendas que se esconden tras ellas y que nos llegan a través de este libro tan lleno de historias. Conocer la leyenda sobre La Campana Gorda de la catedral de Toledo o la de Las fechas de Bécquer es un aspecto que me ha hecho disfrutar muchísimo.
 
Toledo

 Si con El bolígrafo de gel verde me sorprendió no ha sido menos con Lo que encontré bajo el sofá que ha superado con creces las expectativas puestas en él y que por supuesto supera al anterior. Una novela que me parece más depurada, más completa y que me ha llenado muchísimo. Cada página es envolvente, magnética de forma que por un lado quieres avanzar y descubrir lo que esconde pero otro lado saborear las palabras.

Su autor tiene una prosa íntima, acertada, con frases ingeniosas que dan justo en el clavo además de contar nos hace reflexionar. Su estilo accesible y cercano al lector, la estructura en capítulos cortos y una amplia presencia de diálogos hacen que esta novela prácticamente se pueda leer del tirón. De hecho la he consumido en tan sólo dos días. Las narraciones se alternan en tercera y primera persona cuando se trata de Alicia, su protagonista.

El final me ha parecido bellísimo, especial, me ha dejado emocionada y con sabor dulce en los labios aunque también con la desazón de haberlo terminado ya.

Conclusión 

Lo que encontré bajo el sofá es una historia que contiene otras mil historias en su interior. Un libro que refleja la vida misma, con verdades y mentiras, capaz de emocionarte, capaz de abrirte los ojos a lo que existe a tu alrededor, si es que no lo has hecho ya. Un libro que he disfrutado muchísimo.

Os la recomiendo sin reservas.