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lunes, 10 de diciembre de 2012

Rebeca - Daphne Du Maurier


Después de varios meses recorriendo Europa y disfrutando de su luna de miel, Maxim de Winter regresa junto a su nueva esposa a su hogar, la impresionante mansión de Manderley. Atrás quedaron los recuerdos dolorosos de la muerte de su primera esposa hace ya casi un año en un accidente marítimo.
Los recién casados se conocieron en Montecarlo cuando la joven trabajaba como señora de compañía de una mujer snob y acaudalada. Ella es una muchacha joven y tímida cuyo máximo deseo es agradar y estar a la altura de las circunstancias como la nueva señora de la casa.

Una vez instalados en la fastuosa mansión mientras Maxim recupera el ritmo diario, la joven tendrá que adaptarse a un entorno desconocido para ella. No solo tendrá que acostumbrarse al lujo y las nuevas costumbres de la casa sino que tendrá que aprender a vivir con el recuerdo de Rebeca, la  primera esposa y señora anterior de la casa.
A Rebeca todo el mundo la recuerda como una mujer fantástica, atractiva, seductora, inteligente y carismática. Los criados de la casa y en especial la señora Danvers, ama de llaves, están firmemente dispuestos a conservar las costumbres de Rebeca y su presencia  comienza a hacerse insoportable para la joven.

Y es que el perturbador recuerdo de Rebeca lo inunda todo. Su figura sigue intacta en cada rincón, acecha tras cada puerta y sigue muy viva en las mentes de quienes la conocieron.
Mi experiencia con la novela

“Anoche soñé que había vuelto a Manderley. En mi sueño me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. La puerta estaba cerrada con candado y cadena. Llamé en sueños al guarda, pero nadie me contestó, y cuando miré detenidamente a través de los mohosos barrotes de la verja, vi que la caseta estaba abandonada”.

La primera imagen que viene a la cabeza cuando uno escucha el nombre de Rebeca es cualquier fotograma de la doblemente oscarizada película dirigida por Hitchcock y protagonizada por Joan Fontaine junto a Laurence Olivier. Una historia que a manos del maestro del suspense no pasó desapercibida en su momento y que a día de hoy se ha convertido en todo un clásico. Fue tal el éxito que tuvo la misma que incluso su título puso nombre a un tipo de jersey abierto que la actriz usaba en la misma y que hoy todos conocemos con el nombre de rebeca.
Pero tras esta película plagada de suspense y tensión existe una novela que explora al detalle la historia y que sirvió de inspiración para la versión cinematográficaa. Rebeca es un excelente libro con el que he disfrutado de principio a fin.
La narración, en retrospectiva, comienza cuando la protagonista de la historia conoce a Maxim de Winter en un hotel de Montercarlo. Ella ha acudido allí como señora de compañía de una mujer rica y snob mientras él trata de sobreponerse del duro trance que ha significado la reciente muerte de de su esposa fallecida en un trágico accidente marítimo.
Casi como en un cuento de hadas la pareja se enamora de forma instantánea y poco después terminan casados. Sus primeros meses como esposos los pasaran viajando por Europa y conociendo diferentes países. A la vuelta les espera su nuevo hogar en la mansión Manderley.
Allí es donde la nueva señora de Winter tendrá que adaptarse a su nueva vida. Un lugar que deberá compartir con el recuerdo de Rebeca, la anterior esposa de Maxim, el cual lo impregna todo. Poco a poco la joven se va sintiendo amenazada y casi obsesionada por esta figura deslumbrante con quien todo el mundo parece compararla y a quien su esposo no puede olvidar. Rebeca fue una mujer que conseguía deslumbrar a todo el mundo.
De la protagonista de la novela no llegaremos a conocer su nombre (quizás para aumentar la insignificancia del personaje o quizás solo sea un capricho de su autora) aunque la conoceremos en profundidad.  Se trata de un joven de carácter humilde, sin familia, medrosa e insegura a la que el papel de señora de una gran mansión le viene demasiado grande. Nunca podrá compararse con Rebeca y ella es consciente de ello. Su timidez y juventud le impide hacerse valer en la sociedad e incluso para evitar tener que enfrentarse a ciertas situaciones huye a esconderse frecuentemente. Es una mujer con muy poca fuerza y personalidad.  No se atreve a decir lo que piensa ni siquiera a pedir lo que realmente desea con tal de pasar desapercibida. Poco a poco la figura de Rebeca la va arrinconando y ahogando en la casa, nublando sus sentidos y causando gran malestar en su día a día.
La servidumbre de la casa intentará mantener intacto el recuerdo de Rebeca, perpetuando sus costumbres y guardando su presencia del paso del tiempo. Sobre todo la señora Danvers, que es el ama de llaves de la Manderley y antigua niñera de Rebeca. Una mujer seria y fría que atemoriza a la joven señora de Winter. Su carácter siniestro, rígido e inaccesible será uno de los principales elementos que impidan que la joven encuentre su lugar en la casa.
Uno de los personajes junto a la narradora que más importancia tiene en la historia es Rebeca. Evidentemente no aparece en el libro porque está muerta pero su personalidad ensombrece a la joven. Fue una mujer admirable, guapa, inteligente que sabía darse a querer a la perfección y que incluso una vez muerta seguía siendo admirada.<