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sábado, 15 de diciembre de 2012

El grito de la tierra - Sarah Lark

Nos encontramos nuevamente en las llanuras de Canterbury (Nueva Zelanda) en el año 1907. Gloria Martyn, la hija de Kura y William, es la heredera de Kiward Station. Desde que sus  padres se marcharan a vivir a Europa, ha disfrutado de absoluta libertad junto a su abuela Gwyneira en las tierras de la hacienda familiar montando a caballo, manejando las ovejas y criando a su perra.
Cuando cumple los 15 años, su madre decide que es el momento de que Gloria comience a recibir una educación adecuada y a la altura de lo que todo el mundo espera pero sobre todo que desarrolle sus actitudes como artista.
Poco después la muchacha es enviada a un internado en Gran Bretaña donde estudiará diversas disciplinas. Como Gloria es muy tímida y retraída deciden que su prima Lilian, hija de Elaine y Tim Lambert, la acompañe en el internado.

Las dos muchachas son muy diferentes y mientras Lilian es capaz de adaptarse perfectamente a las nuevas circunstancias para Gloria el colegio supone una dura experiencia ya que la muchacha ni es capaz de integrarse en el ambiente ni cuenta con el talento necesario para sus estudios.

Mi experiencia con la novela
Después de publicarse con un éxito bastante notable en nuestro país las dos partes anteriores de esta saga iniciada con En el país de la nube blanca y continuada con La canción de los maoríes la autora que se esconde bajo el seudónimo de Sara Lark ha llegado a nuestras librerías con un tercer volumen denominado El grito de la tierra del que se espera sea uno de los libros más vendidos estas navidades.
Con una portada parecida y la misma estructura se repite la fórmula que en las dos anteriores ocasiones funcionó muy bien. De nuevo serán dos las protagonistas femeninas que podemos encontrar en un escenario tan exótico como Nueva Zelanda.
En este caso los dos personajes principales son Gloria y Lilian, nietas de las dos mujeres que llegaron en 1852 a Nueva Zelanda en un barco cargadas de ilusiones y dispuestas a vivir la aventura de sus vidas. Aunque en esta ocasión las muchachas tendrán que recorrer el camino inverso hasta el viejo continente para iniciar sus estudios en un internado británico.
Las muchachas son muy diferentes y mientras Lilian se adapta perfectamente el estilo de vida del colegio, Gloria no termina de encajar. Cuando comienza la primera guerra mundial las dos jóvenes se verán obligadas a abandonar ese lugar y separarse. Cada una de ellas tendrá un nuevo destino que marcará el camino definitivo a seguir en sus vidas y sobre todo para Gloria, que vivirá unas situaciones muy duras que harán de ella una persona complicada, oscura y taciturna.
Después de haber leído las dos anteriores novelas y sin que esta cambie un solo ápice respeto a ellas se ha perdido completamente la frescura y exotismo que irradiaba la historia. Si En el país de la nube blanca comenzaba de forma vibrante y atractiva de forma que captaba tu interés al instante esta novela carece totalmente del gancho de su predecesora y su comienzo resulta demasiado convencional y típico. La novela muy lejos de sorprender se presenta como más de lo mismo y en su lectura no he encontrado los alicientes que en las anteriores.  El argumento me parece mucho más simple y aunque sigue basado en las tramas personales de los protagonistas me ha interesado muchísimo menos. Algunas situaciones están bastante exageradas y parecen estar cogidas por los pelos.
Las dos protagonistas de la novela son, como ya he dicho, Gloria y Lilian. Dos muchachas que tienen poco que ver y cuya reacción ante la vida es bien distinta. Lilian se caracteriza por su carácter romántico y soñador pero a la vez es una muchacha practica y desenvuelta capaz de adaptarse a cualquier situación y obtener lo mejor de ella. Es hija de Elaine (nieta de Fleurette y descendiente de Helen y Gwyneira).
Gloria, en cambio, es una muchacha poco agraciada, sensible, tímida e incapaz de encajar los convencionalismos sociales. Hija de Kura y descendiente de maoríes, la muchacha no ha heredado el talento ni la belleza de su madre. Su carácter retraído le impide relacionarse correctamente con los demás y su evolución en la novela será una de las significativas en cuanto al resto de los personajes.
En menor medida siguen apareciendo los personajes de sus novelas anteriores que se resisten a abandonar la historia. Gwyneira y James Mckenzie, Kura y William Martyn, Elaine y Tim Lambert y George Greenwood entre otros que tienen pequeñas apariciones en la historia pero muy poca trama. Pero también hay personajes nuevos con cierta notoriedad como Sara Bleachbum, Jack o Ben Biller.
Como siempre sus personajes están muy bien perfilados y definidos y son capaces de transmitir muchos sentimientos, incluidos los secundarios. Somos capaces de imaginarlos completamente tanto en su interior como su exterior así como la evolución que presentan a lo largo de la obra. Muy conseguido, en este caso en concreto con Gloria cuyas vivencias le convierten en una persona huidiza, desconfiada y siempre en alerta.
Pero una de las cosas que menos me ha gustado respecto a ellos es como deja atrás y despacha el personaje de Helen Davenport (una de las primeras protagonistas con las que empezaba la saga). Ya en la primera novela fue perdiendo protagonismo paulatinamente hasta convertirse en un personaje totalmente ausente más o menos a mitad del libro y en este tomo, la autora, se deshace completamente de él en una simple frase que nos anuncia su muerte. No nos indica como fueron sus últimos años ni algún otro dato adicional.
Otra cosa que tampoco me termina de convencer de estas novelas es que Sarah Lark siempre escoge dos protagonistas para sus novelas y le cuesta mantener las dos al mismo nivel. Siempre termina olvidándose de una de ellas y centrando todos sus esfuerzos en la otra. Una circunstancia que se repite en El grito de la tierra. Me ha dado la sensación de que Gloria acapara mayor atención en la novela que su prima y aunque su personaje tiene mayor cantidad de matices se echa de menos a Lilian.
La autora sigue sin complicarse en cuanto al estilo. Un prosa lineal, sencilla incluso a veces simplona, con amplia presencia de diálogos y muy centrada en las relaciones personales nos acompañara a lo largo de sus más de 700 páginas. El principal problema que he encontrado a lo largo de la lectura al igual que en las dos anteriores y bastante más acusado en esta son las pérdidas de ritmo. Aunque en líneas generales en este libro no hay demasiada acción hay partes que resultan mucho más interesantes que otras. Incluso he encontrado partes que me han parecido bastante aburridas. El final se alarga demasiado una vez se ve venir el desenlace final.
La novela se desarrolla entre 1907 y 1918 un periodo de tiempo que vuelve a dividirse en cinco partes que marcan distintas etapas en la vida de los protagonistas. Aunque al inicio las protagonistas viajan a Europa los escenarios que destacan vuelven a ser en Nueva Zelanda. En este caso vuelve a mostramos una pequeña dosis de la cultura y costumbres de los maoríes aunque intenta aproximarse más a ella. Si en las anteriores conocimos  como llegaron a descubrir Nueva Zelanda y como llegaron los maoríes en siete canoas en esta parte se acerca más a su forma de vida y su mitología a través de varios personajes interesados en estudiar esta cultura.
Quiero dejar claro que no se trata de una novela histórica sino de una novela de paisajes. Aunque contenga algunos datos reales (por ejemplo la batalla de Galípoli dentro de la Primera Guerra Mundial) y la ambientación sea muy buena sigue siendo una historia de ficción solamente.
Aunque no es imprescindible leer las novelas anteriores para seguir el argumento de esta y la autora va aclarando ciertos aspectos de las anteriores yo recomiendo su lectura en el orden establecido. ¿Por qué? Porque en la novela la autora nos recuerda muchas de las cosas que sucedieron en las dos primeras partes y porque una vez leída esta ya se puede intuir muchas tramas.
Conclusión
En mi opinión, El grito de la tierra es una novela que no llega a la altura de sus predecesoras. Sigue siendo un relato ameno, entretenido y fácil de leer pero le falta un toque de originalidad tanto en la presentación como en las tramas.
Volveremos a encontrar amor, desamor, redecillas familiares y odio dentro de lo que se denomina una novela de paisajes.