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sábado, 15 de septiembre de 2012

La nieta del señor Linh - Phillippe Claudel

El señor Linh es un anciano que ha tenido que escapar de su hogar situado en un pueblo rural huyendo de una guerra que ha asolado con casi todo, con su familia, sus pertenencias y su vida. Tan solo le queda su pequeña Sang Diu.

Cuando desembarca en una ciudad desconocida de la que nada conoce, ni siquiera el idioma, tan solo puede contar con su nietecita que apenas tiene seis semanas de vida. Allí los servicios sociales le hospedan junto a varios compatriotas que le tratan con desconfianza en un piso de acogida a la espera de poder conseguir algo más adecuado para él.

El señor Linh pondrá todo el cuidado del mundo para sobrevivir en ese lugar y darle todo el cariño y atención que la niña necesita pero se siente solo y aislado en un mundo al que no pertenece y que no comprende. Pero algo cambia cuando conoce a Bark, un hombre que acaba de perder a su esposa y cada de día acude asentarse al mismo banco frente al parque donde ella trabajaba.

Mi experiencia con la novela

Tenía muchas ganas de leer esta aunque he ido postergando demasiado tiempo su lectura. Y una vez leída puedo asegurar que no me ha decepcionado en absoluto. Esta vez no haré la larga reseña a la que os tengo acostumbrados por dos motivos. Primero la novela es muy breve, tanto que ni siquiera llega a las 150 páginas y en segundo lugar creo que es una novela que hay descubrir por uno mismo.

“La nieta del señor Linh” es una historia conmovedora que trata sobre la soledad y el valor de la amistad. Es una historia sentimental y emotiva de forma que resulta inevitable no emocionarse con muchos de los acontecimientos que van sucediendo a lo largo de la novela.

El argumento nos cuenta como un anciano de origen asiático lo ha perdido todo, su hogar, sus hijos y su vida en una guerra que ha asolado la aldea en la que creció y en la que siempre ha vivido. Una guerra que ha terminado matando a todos sus seres queridos y tan solo le ha dejado con su pequeña nieta Sang Diu, una niña de seis semanas de edad cuyo nombre significa “Mañana Dulce”.

 Tras pasar un viaje lleno de complicaciones llega a una ciudad que podría cualquier ser cualquiera de Europa. Un lugar que no conoce, del que nada sabe y al que ni si quiera puede asignar un olor. Una ciudad fría y aséptica donde puede que el anciano ni siquiera pueda encontrar un lugar que ocupar. A su llegada los servicios sociales le instalan en un piso tutelado junto con otras familias refugiadas. Pero Linh se siente muy solo, desconfía de esas otras personas que hablar alto, ríen estrepitosamente, hacen bromas y en ocasiones hasta se pelean entre sí. Por su parte, estas lo tratan con respecto pero también lo miran con cierto recelo pensando que el anciano está mal de la cabeza.

El único aliciente que le queda en la vida es cuidar y proteger a su pequeña. Un bebé indefenso a quien adora. Sus mejores intenciones se centran en ella, en vestirla, alimentarla, asearla y darla todo el cariño que merece. No permite que nadie la toque ni se acerque a ella temiendo que vayan a hacerle daño.

Una mañana decide aventurarse y sale a dar un paseo por la ciudad. Aunque hace frío decide sentarse en un banco frente a un parque. Y allí conocerá al señor Bark, un hombre de apariencia amable que acaba de perder a su mujer debido a una enfermedad.

Aunque ambos hombres no pueden comunicarse a través de sus palabras establecerán otro tipo de comunicación basada en los pequeños gestos, en los detalles de uno con el otro, en el calor y color de voz, en una mirada amable hasta que cierta sensación de familiaridad se instala cómodamente en ellos y les ayuda a mitigar su  soledad.

Como os he dicho es una historia que trata de cómo dos personas que lo han perdido todo y se encuentran solas en el mundo terminan por encontrar un pequeño resquicio de esperanza. Un salvoconducto a la hora de aliviar su dolor. Durante su lectura ha habido momentos en que se me hacía un nudo en la garganta por la intensidad emotiva de los acontecimientos (y os digo que no es fácil emocionarme).

El señor Linh es un anciano pobre, de ambiente rural y desconfiado. El señor Bark, en cambio, es un hombre de ciudad, grueso y bonachón. Dos personas que poco tendrían en común si la vida les hubiera tratado de otra manera pero que son capaces de apoyarse cada uno de ellos en un desconocido por la urgencia de la soledad.

La historia es muy breve pero tiene una gran carga emotiva y no está exenta de cierta complejidad. La amistad que surge entre los dos hombres es maravillosa. Ninguno de los dos entiende el otro porque no hablan sus respectivos idiomas pero se entienden a través del lenguaje verbal, de las miradas y surge entre ellos cierta complicidad y gestos de cariño mutuo. Evidentemente suceden más cosas pero no voy a desvelar nada más.

La novela está narrada en tercera persona y centrada en el anciano Linh. En sus nuevas sensaciones al llegar a la ciudad y en los recuerdos pasados de los arrozales de su tierra natal y su añoranza por el tiempo pasado. Apenas existe acción pero tampoco se echa de menos porque la novela es muy breve. Es un relato sencillo, narrado de forma ágil y fluida y sin tener espacio para los adornos y las florituras.

La localización de la novela no está determinada. Sabemos que Linh procede de un país asiático que en ningún momento en nombrado como tampoco es nombrada la ciudad en que se desarrolla.

“La nieta del señor Linh” es una novela que se caracteriza por su sencillez pero sobre todo por su humanidad. Es una historia que destila sensibilidad y si os apetece emocionaros este es vuestro libro.