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lunes, 8 de abril de 2013

La mujer que vivió un año en la cama - Sue Townsend



Título: La mujer que vivió un año en la cama
Autor: Sue Townsend
Publicación: Espasa, abril de 2013
Páginas. 417

Eva es una mujer entregada a las labores propias de un ama de casa. Tiene cincuenta años,  está casada con un astrónomo adicto al trabajo y es madre de dos gemelos superdotados y poco sociales que ensucian más de lo que ella puede limpiar.

El día en que los gemelos, Brian Junior y Brianne, se marchan a la universidad para comenzar sus estudios de astrofísica, Eva decide meterse en la cama vestida, con zapatos y a plena luz del día convencida de que su rutina doméstica se ha terminado para siempre.

Conforme los días van pasando el deseo de Eva de mantenerse en la cama se afianza y van transcurriendo los meses sin la intención de salir de allí. A su alrededor su familia extrañada se pregunta la razón de tan excéntrica conducta mientras la ciudad acoge esta noticia con entusiasmo y convierten a su protagonista en una especie de guía espiritual.

Pero ¿Qué es lo que lleva a Eva a tener este extraño comportamiento? ¿Será el síndrome del nido vacío? ¿Será que necesita pensar? ¿O Simplemente está cansada?

Mi experiencia con la novela

La escritora inglesa Sue Townsend es conocida por la serie de novelas de corte juvenil basadas en los diarios de Adrian Mole, que se han convertido en todo un clásico y a ella en una de las mejores escritoras en su país. Con su última publicación se produce un cambio considerable de registro y ha publicado una novela para adultos en tono de humor.

El argumento de La mujer que vivió un año en la cama es sumamente original, de esos que llaman la atención y se quedan en la mente de forma inmediata. Su autora nos presenta una comedia agridulce plagada de situaciones hilarantes y grotescas marcada por unos personajes en consonancia con las circunstancias. Igualmente es imposible no reparar en su título que resulta muy tentador.  Me resultaba tan atractivo y tenía tanta curiosidad por desvelar la historia que poco tiempo después de que este libro llegara a mis manos comencé a leerlo y ya no puede parar.

Eva es una mujer de carácter clásico (casi vintage) que tiene cincuenta años. Está casada desde hace veinticinco años con Brian, un astrofísico que le dedica mucho tiempo al trabajo y tiene dos hijos gemelos de inteligencia extraordinaria pero que rozan el autismo. Sólo se sienten a gusto en compañía uno del otro.

El mismo día en que se marchan a la universidad, Eva se enfrenta a la misma rutina de todas las mañanas. Una casa desordenada y sucia, su sillón especial (cuyo tapizado estuvo bordando a mano durante meses) manchado de sopa y unas tareas tediosas que exigen su atención.

Pero por alguna razón y a diferencia del resto de otras jornadas decide subir a su cuarto y acostarse en la cama sin desvestirse ni quitarse los zapatos. Después de estar irremediablemente encadenada durante 17 años al cuidado de la casa, los gemelos y un marido que no le hace ni fu ni fa por primera vez en su vida se siente realmente libre.

No sabe cuánto durará esa situación pero lo que tiene claro es que ella ya no es esa mujer que limpia, plancha, cocina, va a la compra y que prácticamente se ha olvidado de sí misma y a partir de ahora serán otros los que tengan que cuidarla mientras dure su merecido descanso. Poco a poco se irá despojando de todos los lastres que comprometen su vida, se deshace de los objetos materiales, de las responsabilidades, de los agobios y los condicionantes.

La familia, por supuesto, pone el grito en el cielo. Nadie sabe que le ocurre Eva ¿Se habrá vuelto loca? Realmente nadie está dispuesto a permitir que la protagonista obtenga la paz que de alguna forma busca cuando comienza el rumor de que es una guía espiritual su cama se convertirá en un lugar de peregrinación para necesitados y deprimidos.

Mientras los gemelos intentan adaptarse a la forma de vida de la universidad y a la insufrible Poppy (mentirosa, excéntrica y gorrona) de quien no pueden deshacerse, Brian padre se desespera ante la ausencia del pilar de la casa. Pero también aparece Alexander, un hombre bondadoso y amable, que se preocupará realmente por Eva.

Este es el punto de partida que dará lugar a situaciones divertidísimas y enredos familiares que en ciertas ocasiones incluso muestran un pelín de mala leche por parte de la autora. Aunque la mayoría de estas situaciones rozan lo absurdo y lo surrealista por alguna razón en el fondo están dotadas de cierta credibilidad. ¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida meterse en la cama, no levantarse en mucho tiempo y olvidarse del mundo? En realidad, lo absurdo o extraño para algunos no tiene porque serlo para otros y muchas veces nos cuenta entender las decisiones de los demás aunque no por ello tengan menos valor o fundamento.

Una forma muy utilizada para crear humor es la exageración de situaciones y personajes que en esta novela parten de una base muy real y cotidiana. El lector comienza el libro con una sonrisa disfrutando del humor ácido y crítico que contiene pero a medida que avanza en la lectura va adquiriendo las herramientas suficientes para reflexionar. La autora toca muchos temas a partir de las vidas de muchos personajes que aparecen en ella, muchas complicadas y conmovedoras. A pesar de la seriedad de algunos temas, la autora no deja que caigamos en la tristeza ni la melancolía fácilmente. La novela tiene momentos buenísimos en los que más de una vez se nos escapará la risa. Inigualable la escena donde Eva da detalles a su marido de cómo preparar la navidad. No tiene desperdicio, tanto lo que cuenta como la forma en que lo hace.

Los personajes siguen el tónico general de la novela y aunque resultan cómicos curiosamente también serán fácilmente identificables con los modelos que podemos encontrar en la vida real. Una ama de casa cansada, un marido infiel, unos hijos egoístas, una madre quejica, una suegra sabionda que aunque tratados con cierto exceso se reconocen fácilmente. Todos inmersos en su personal falta de empatía hacia los demás, cierto cinismo y mucho egoísmo.

Como en todas las historias ocurre algunos nos caerán mejor que otros (hay un personajes, Poppy, que llega a ser insufrible), sus comportamientos son más o menos comprensibles pero forman un elenco de lo más variopinto.

La novela también representa una crítica contra la sociedad actual. El papel de la mujer que se dedica al cuidado de la familia cuyo trabajo no es valorado como se merece, la falta de empatía con los que nos rodean cuando no hacemos esfuerzos por entender sus decisiones, la superficialidad de la sociedad, la adoración y búsqueda de ídolos falsos, las mentiras en redes sociales, el consumismo, las modas.

Sue Townsed se maneja muy bien con la pluma. Nos cuenta la historia con un estilo directo y sobrio pero a la vez cuidado en cuanto a sintaxis y vocabulario que en ningún momento cae en la vulgaridad. No pierde el tiempo en complicadas descripciones y predomina claramente el diálogo, uno de los puntos fuertes que utiliza para crear humor y generar situaciones extravagantes. Me ha gustado mucho el tipo de humor que presenta la novela, my limpio e inteligente pero donde también tiene cabida la tristeza. Sin duda, resulta complicado imaginar el final de la historia y a la hora de concluir la resolución resulta conmovedora y un tanto agridulce.

Conclusión

La mujer que vivió un año en la cama es un novela original y agradable que lee sin esfuerzo. Divertida, hilarante pero que también nos plantea reflexiones en torno a la rutina, el amor, la sociedad, la familia… en fin, sobre la vida misma.

Una historia que nos demuestra lo absurda que resulta a veces nuestra existencia.

** Gracias a Espasa por faciliarme el ejemplar.

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